Efecto Mozart. 

El  llamado «Efecto Mozart» se origina en 1993, cuando los investigadores Gordon Shaw, Frances Rauscher y Katherine Ky de la Universidad de California, llevaron a cabo una experimentación en la que se planteó si, desde un punto de vista cognitivo, existiría relación entre la música y otras funciones «elevadas» del cerebro. Trabajaron con una muestra de 36 alumnos universitarios realizando tres diferentes baterías de preguntas de razonamiento espacial. Una batería iba precedida de 10 de minutos audición de la Sonata para dos pianos en Re Mayor, K 448 de Mozart, otra batería de diez minutos de audición de una cinta de relajación  y la tercera de diez minutos de silencio.

 

Inmediatamente después de escuchar se les pasaban las pruebas de razonamiento espacial utilizando el test de inteligencia de Stanford-Binet. Para valorar el impacto de las puntuaciones, los investigadores las tradujeron a puntuaciones de inteligencia espacial. Así pues, el coeficiente de inteligencia de los sujetos que participaron en la experimentación obtuvo, con la música de Mozart entre 8-9 puntos por encima de sus propias puntuaciones en los otros dos supuestos. 

Se realizó un Análisis de Varianza (ANOVA) que también reveló que los sujetos obtuvieron mejores resultados en razonamiento espacial tras oír a Mozart que después de la relajación o del silencio. A su vez, descubrieron que el efecto de la música es temporal y no perdura más allá de 10 o 15 minutos, que fue el tiempo que tardaron los sujetos en hacer cada prueba.



Escuchar la música de Mozart nos hace más inteligentes?

Como escuchábamos a la Dra. Luz Stella Caycedo, médica cirujana y neuróloga infantil,  el efecto Mozart está relacionado con una mejora en la respuesta espacial o dicho en términos tradicionales nos hace (brevemente) más inteligentes pero no se puede satisfacer la expectativa de que sólo escuchando Mozart se logre un aumento de la capacidad cognitiva, esta actividad de escucha se debe complementar con otras herramientas y actividades diarias pero no convertirán al niño en “superdotado”.

 Aunque el llamado "Efecto Mozart" duró sólo unos 10 minutos en los estudiantes universitarios, en 1994 los mismos investigadores junto con Linda Levine y Eric Wright después de realizar un estudio con  niños de tres y cuatro años de edad, de inteligencia normal desde tres centros preescolares en el sur de California se encontraron con que el grupo de niños que recibió ocho meses de clases de piano tuvo puntuaciones más altas en las tareas de montaje de objetos, que miden las destrezas espacio-temporales en comparación con los que no tuvieron clases de música.

Esta es la Sonata para dos pianos K448, no estaría de mas hacer un experimento casero con el armado de un rompecabezas.  No saldrán estudios científicos, pero si tendrán un buen momento para compartir y escuchar buena música.  



Para mayor información pueden consultar  en internet el documento presentado ante la American Psychological Association  por Frances Rauscher, Gordon Shaw y Katherine Ky, Neuroscience Letters, Vol. 185 [1995] : 44-47.