¿Hasta dónde trasciende la música?

En el año 1993 la psicóloga Frances Rauscher y el neurobiólogo Gordon Shaw, de la Universidad de California publican los resultados de su investigación: suena la Sonata para Dos Pianos en Re Mayor de Wolfgang Amadeus Mozart, también conocida como K448 durante 10 minutos en una sala donde un grupo de estudiantes la escucha atentamente, en otra sala un grupo de igual número de estudiantes escucha durante este tiempo una cinta de relajación y en otra sala otro grupo pasa este tiempo en absoluto silencio; acto seguido, todos los grupos de estudiantes resuelven unos cuestionarios diseñados para evaluar su razonamiento espacio-temporal. Después de realizar las correspondientes valoraciones, las puntuaciones traducidas para su evaluación a la escala del Coeficiente Intelectual, resultaron ser de 8 a 9 puntos superiores en el grupo que escuchó a Mozart, y desde entonces se ha hablado del "efecto Mozart”.

 

Como el anterior, existen muchos estudios dedicados a investigar hasta donde trasciende la música en las personas, y lo que se puede concluir es que por sí sola la música clásica no nos hace más inteligentes, pero si es cierto que la música afecta nuestro cerebro de una manera positiva proporcionándole un mejor ambiente para desarrollar todas sus habilidades cognitivas, permitiéndole establecer conexiones neuronales que ayudarán a estar más alertas y a mejorar los procesos de aprendizaje. Además, la música es una alternativa muy agradable para hacer un buen uso del tiempo libre y enriquecer nuestras vidas, podemos utilizar la música para estimular el cerebro en las diferentes etapas de la vida y también la podemos utilizar para enriquecernos culturalmente.

 

La música se encuentra estrechamente ligada a la vida de los seres humanos y se convierte en compañía en cualquier época de la vida: durante la infancia las canciones de cuna y las rondas infantiles, en la adolescencia la música se convierte en eterna compañía y en la adultez una melodía entristece, alegra, relaja, divierte.

 

Esta maravillosa imagen que hallamos en internet, resume hasta donde transciende la música:

Ilustración 1 ¿Música para qué? http://musicadenuestrocole.blogspot.com/
Ilustración 1 ¿Música para qué? http://musicadenuestrocole.blogspot.com/

Como lo resume la imagen, la música es maravillosa y que extraordinario es tener la posibilidad de ir más allá, y pasar de escuchar la música a interpretarla. Aprender a tocar un instrumento musical no solo potencia todos los efectos positivos de ella en el cerebro, adicionalmente se convierte en un factor de desarrollo de habilidades sociales. Asistir semanalmente a una clase de música da la oportunidad de aprender a relacionarse, comprometerse y realizar un trabajo en equipo, en Creamos Inteligencia Musical a final de año este resultado se presenta a padres, familiares y amigos por medio de un concierto.

 

Permitir que desde recién nacidos los niños puedan acceder a clases de música es uno de los mejores regalos que los padres les pueden dar, y porque no, también como padres darse ese regalo, los padres también pueden asistir a clases, todo lo positivo que ofrece la música no tiene un límite mínimo o máximo de edad.

 

Como complemento, otros conceptos sobre los efectos de la música en el desarrollo personal:

  • En su libro “La Música, la Mente y el Cerebro”, el psicólogo Manfred Clynes resume la forma en que la música afecta a nuestro cerebro así: “La estructura, los intervalos, la calidad y el timbre armoniosos de la música y los patrones espaciales temporales de largo plazo son reconocidos por nuestro hemisferio no-dominante (en la mayoría de nosotros el hemisferio derecho). Por otro lado, el volumen que cambia rápidamente, la trayectoria exacta y rápida del tono, el tempo (pacing) y la letra son reconocidos por el hemisferio dominante (en la mayoría de nosotros el izquierdo).”
  • El Dr. Charles Limb, profesor de la Universidad de Hopkins dice: "Existe suficiente evidencia científica que nos dice que la experiencia musical, el entrenamiento musical, todas esas cosas cambian nuestro cerebro…entrena y mejora funciones cerebrales que nada tienen que ver con la música”.
  • La educadora española María Pilar Carrasco en su libro 'Cómo educar a tus hijos con la música', señala que la música barroca genera estados que facilitan el aprendizaje, gracias a su ritmo de 60 golpes, equivalente a los latidos del corazón cuando estamos en reposo. Por otra parte, la autora asegura que los tonos graves de este tipo de música provocan ondas cerebrales bajas y ayuda a la relajación.

 

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